La figura del Ingeniero de Telecomunicación en el Despliegue de Infraestructuras Sanitarias durante la crisis del COVID-19

Gracias al intenso y sacrificado trabajo junto con el riesgo asumido por parte de los sanitarios, alabado por toda la sociedad, las cifras que deja la crisis del coronavirus, aun siendo elevadas, son menos de las que podían haber sido sin su esfuerzo y dedicación, ellos son la cara visible de este drama humano.

 

Mi nombre es Antonio Méndez, trabajo desde el 2007 en TI dentro de la administración de autonómica de Madrid, en concreto en la Agencia para la Administración Digital de la Comunidad de Madrid o sencillamente Madrid Digital, antes ICM. Los últimos 5 años he estado asignado al área de servicios para el entorno sanitario, mayormente para el Servicio Madrileño de Salud (SERMAS) es decir, Atención Primaria (Consultorios y Centros de Salud) y Atención Especializada (Hospitales). Voy a tratar a lo largo de las siguientes líneas de contaros cómo se gestionó la crisis, a nivel de TI, para extender y adaptar los sistemas de información y comunicación allí donde se hiciera necesario desplegar un hospital de campaña. La agencia a la que pertenezco es uno de los tres actores TIC responsables de los sistemas de información sanitario pues trabaja estrechamente con la Dirección General de Sistemas de Información Sanitarios de la consejería de Sanidad y con cada uno de los departamentos de informática de los hospitales.

Durante la crisis se han abordado las siguientes labores fundamentales: dotar de recursos al sistema asistencial, desplegar el teletrabajo y el último pero no menos importante, minimizar las barreras paciente-familia mediante el ‘telecontacto’. Estos ámbitos han sido los ejes fundamentales donde se han centrado nuestros esfuerzos.

Este artículo detalla la ampliación de los recursos asistenciales, dentro del cual han existido dos escenarios: el primero relacionado con la extensión en número de camas de los hospitales a través de hoteles, polideportivos o ‘simplemente’ hospitales de campaña en sus párquines y centros de rehabilitación/polideportivos y el segundo la puesta en marcha del hospital de campaña en el recinto ferial IFEMA. Dejaremos para otro artículo el teletrabajo y el ‘telecontacto’.

La habilitación de espacios ‘medicalizados’ se añaden al sistema informático de gestión del hospital como controles de enfermería adicionales a los ya existentes. Así mismo es necesario incorporar despachos médicos e incluso un control de admisión para gestionar las altas y la documentación clínica de los pacientes.

El Hospital IFEMA se conformó como un HOSPITAL autónomo, disponiendo de aplicaciones departamentales y funcionalidades específicas para atender las pruebas diagnósticas relacionadas con COVID-19 (Rayos, Laboratorio, Microbiología, Farmacia, Dietética, UCIs, …) e incluso responder a necesidades derivadas de la situación de aislamiento de los pacientes como Información a Familiares/Telecontacto así como sus requerimientos TIC: VLANes de Rayos y Laboratorio para los casos de servicios informados en centros externos: Unidad Central de Radiodiagnóstico y Laboratorio del Hospital Universitario La Paz. Para gestionar todas estas aplicaciones y subsistemas, se implementó una Historia Clínica Electrónica (en adelante HCE ) propio integrado con las aplicaciones departamentales anteriormente indicadas.

En ambos escenarios ¿que se requería? ¿Qué han permitido las telecomunicaciones en todos los casos?

Desde ese punto de vista, era fundamental garantizar que el sistema de gestión de pacientes (HCE) dispusiera de todas las funcionalidades requeridas (gestión de admisión y documentación clínica, gestión de peticiones y resultados, evolución clínica enfermería y facultativos...). Respecto a las comunicaciones de voz, se habilitaron los medios para configurarlas como una extensión más del hospital permitiendo asegurar el correcto flujo de información verbal, independientemente de la ubicación física de los profesionales. En el caso del Hospital IFEMA hubo que hacer una dotación completa para toda la estructura del centro, incluyendo departamentos no asistenciales aunque igualmente necesarios (Logística, Recursos Humanos, Dirección de Operaciones…)

En ambos casos se realizó la dotación e instalación de las infraestructuras de puesto de trabajo, de comunicaciones, la puesta en operación de todos los elementos y servicios provisionados así como la prestación del soporte técnico asociado durante todo el periodo (a priori desconocido) que permitiera garantizar su correcta operación.

Estos servicios se plantearon al amparo de los siguientes principios:

  • INMEDIATEZ. La solución y puesta en marcha del servicio debe ser inmediata ya que la necesidad se presentará con una urgencia desde la solicitud hasta su puesta en marcha de unas 24h (debido a la sobrecarga asistencial de los hospitales)
  • DISPONIBILIDAD. La solución debe permitir la continuidad del negocio asistencial garantizando la conectividad con el Hospital “de cabecera” asignado a cada hotel medicalizado.
  • ESCALABILIDAD. Debe permitir añadir equipamiento en función de las necesidades surgidas.
  • Se planteó en base a hotel medicalizado ya que, en principio, no se conocía el nº final de hospitales a habilitar.
  • Las necesidades de cada centro podrían verse incrementadas durante la prestación del servicio por el incremento del número de camas o de profesionales sanitarios incorporados.

Un par de condicionantes adicionales, los centros una vez liberados deben quedar igual que al recibirlos. No se garantiza el uso de las infraestructuras que disponen, es decir, sería necesario posibles requerimientos en cuanto a cableado y electrónica de red en los centros además de los ordenadores.

Hoy en día con la madurez de las telecomunicaciones que ponen al alcance distintos medios de acceso con altas capacidades ha sido viable.

Desglosando lo que se ha dispuesto en cualquiera de los hoteles medicalizados (11 si no me falla la memoria) existían los siguientes espacios funcionales:

Cada planta del hotel se convertía en área de hospitalización.

ADMISIÓN: reconversión de la recepción en la entrada del edificio donde se dotaba de un ordenador con una impresora, teléfono fijo y uno móvil para el coordinador del centro.

DESPACHO MÉDICO: una de las habitaciones del hotel se reconvertía con una dotación de 2 ordenadores, una impresora BN, un teléfono fijo y un teléfono móvil (para la guardia).

CONTROL DE ENFERMERÍA: una habitación del hotel por planta dotada con dos ordenadores, una impresora BN, 1 Teléfono fijo IP y uno móvil (como ‘busca personas’).

A nivel de infraestructuras, sería necesario disponer de una red de cableado estructurado (en ocasiones aprovechando la existente) con una arquitectura en estrella partiendo de un nodo central ubicado en recinto TIC que exista o se habilitara dónde estará el punto de interconexión con el operador a través de los cuales se prestarán los servicios de voz y datos correspondientes.

En esencia, la puesta en servicio de un hotel consistía básicamente en, una vez identificado el mismo y el hospital del que dependía, hacer una visita de replanteo con el responsable de informática del mismo para, junto con los responsables asistenciales, determinar cómo adaptar el centro. Esto originaba la creación en la estructura física en la HCE del hospital los nuevos controles de enfermería con lo que ya se habilitaban los circuitos correspondientes de cara a poder gestionar a los pacientes con los nuevos espacios. Por otro lado, las necesidades TIC físicas gestionadas por Madrid Digital y ahí se desencadenaban los siguientes trabajos. Solicitud al operador de una línea de datos con conectividad directa (MacroLAN de 100Mbps) con VLANes para voz y datos diferenciadas. En paralelo se realizaba la adecuación de los cableados físicos para asegurar la conectividad de las habitaciones y recepción con los puntos de interconexión incluso el recinto TIC. La dotación de la electrónica de red pre configurada. Envío del equipamiento: PCs con el Sistema Operativo validado para los aplicativos del hospital, y los teléfonos IP igualmente configurados para su intercomunicación con la centralita que presta servicio en el hospital. Estos servicios, voz o datos (HCE) en ocasiones, pueden estar alojados en los hospitales, en otros en CPDs centralizados y en otros casos un mix (centralita local y HCE centralizado).

El caso del IFEMA supuso además a nivel de Sistemas de Información, crear un nuevo centro, con todas sus áreas, usuarios, parametrización,… las infraestructuras debido a su variabilidad, conversión y reconversión de los pabellones se empleó la red Wifi preexistente que funcionó perfectamente. Se añadieron elementos de seguridad (un cortafuegos) además de una línea de operador dedicada con una capacidad de 1Gbps. En el caso de la dotación de equipamiento, se habilitó directamente un almacén con equipamiento suficiente para poder abastecer las necesidades de forma inmediata.

¿Cuánto tiempo hubiera requerido un montaje así apenas no hace muchos años?

Pues bien, se han desplegado centros a nivel TI en 24/48 horas es más, el despliegue de los 14 centros (hoteles, pabellones polideportivos y carpa) se realizó en 2 semanas, no por un límite en la capacidad de despliegue sino porque, afortunadamente, no se requirieron más. La urgencia hizo que en algún caso coincidiera la llegada de pacientes con la finalización de la preparación del centro.

Esta crisis ha supuesto una prueba de fuego, y la confirmación de años de trabajo bien hecho a pesar de una enorme infrafinanciación. También ha supuesto la demostración definitiva del valor que aportan las TIC en Sanidad. Se ha hecho evidente, para aquellos que no lo habían visto todavía, la necesidad de las TIC para la continuidad de las operaciones, para establecer nuevos procesos asistenciales y para la obtención de información para la toma de decisiones, tanto operativas como de priorización o de planificación de acciones y recursos. Esta crisis ha sido la mayor oportunidad que he conocido en mi vida profesional para aportar valor desde las TIC y demostrar su utilidad.

De cara a nuestra organización, más allá del cambio que supone aplicar el teletrabajo y el uso de herramientas colaborativas, hemos tenido que organizarnos en equipos orientados a la tarea que se reconfigura en función de la misión a cumplir.

Ha sido muy positivo ver la capacidad de adaptación y resiliencia tanto del personal propio como sobre todo del usuario final (los sanitarios), ha sido como pedirle a un transatlántico que vire en redondo de repente. Y lo ha hecho, lo que dice mucho del compromiso y la capacidad de los profesionales, mandos intermedios y directivos, lo que rompe con algunos paradigmas y falsos mitos muy establecidos en nuestro entorno sanitario. Esta crisis es al tiempo una oportunidad enorme para completar la transformación digital de la sanidad en beneficio de pacientes y profesionales. Con una orientación clara de misión, teniendo claro el foco en el beneficio clínico, con los medios adecuados y el apoyo de los profesionales y el impulso de la dirección, es posible. Es imprescindible.

Estas reflexiones expresan claramente la capacidad que tienen hoy en día las TIC y sobre todo la figura del Ingeniero de Telecomunicación para hacer posible lo que parecía impensable.